Las nuevas tribus urbanas que llenan las ciudades ya no adoptan sus estereotipos o tics de las bandas o grandes movimientos del rock sino de Internet y de todo tipo de dispositivos, como los móviles o MP3, que se han convertido en imprescindibles en sus vidas “alternativas”
Por OMAR GIMENEZ. Sus documentos pueden decir otra cosa, pero los viernes a la tarde, ellos responden al apodo que da nombre a sus fotologs, esas páginas personales de Internet donde se suben fotos caseras y se comparten.
En ese momento se convierten en Ttucelu, Yoimiego, Sakura, Chucho: floggers platenses que desde hace dos meses llevaron su comunidad del mundo virtual al real, a través de reuniones que se hacen en una galería céntrica y donde bailan su pasito típico con la música que emiten los celulares. Y claro, se sacan fotos. Cientos de fotos. La consigna, dice Tttucelu (16), es sumar visitas al fotolog. El premio para el que más sume es una mayor cuota de popularidad dentro de la tribu urbana que se caracteriza por vestir pantalones chupines de colores, remeras coloridas y muñequeras.
Las reuniones floggers que convocan a decenas de adolescentes viernes por medio en La Plata son la expresión visible de un fenómeno explosivo: el de los fotologs, que sólo en la Argentina suma en la actualidad 3.000.000 de adeptos. Y que da lugar a proezas como la protagonizada por Cumbio, una adolescente porteña considerada la fotologuera más popular del país, quien reunió recientemente más de 5.000 personas en dos discotecas. Cumbio va más lejos: tiene más de 20 clubes de fans en Internet y asegura, sin dudar, que es capaz de llenar varias veces el Luna Park.
La de los floggers es apenas una de las nuevas tribus urbanas que recorre las calles platenses dibujando un escenario nuevo en el que la tecnología gana terreno y en el que la adscripción a las distintas estéticas se produce a edades cada vez más tempranas.
Pero no es la única que expresa esta tendencia: a pocos metros de su reunión, en otra esquina del centro, un viernes cualquiera, un grupo de chicos hace gala de una sensibilidad superior a la del promedio. Se dicen parte de la tribu Emo, derivada de un subgénero del rock llamado Emotional Hardcore y expresan su pertenencia al grupo a través de largos flequillos volcados sobre un solo ojo, mucho maquillaje y ropa en la que predominan el negro y el fuccia. La tecnología también es importante para la tribu que hace un culto de la imagen triste y melancólica, dice Maxi (17): a través de ella bajan música de Internet, comparten dibujos animados japoneses y se conectan entre sí.
Apenas unos pasos separan a los chicos Emo de un grupo de bikers, que hacen acrobacia con pequeñas bicicletas ultralivianas. Es una disciplina que la mayoría aprendió viendo videos del venezolano Daniel Dhers en you-tube (la página de videos de Google). A esa misma página subirán las imágenes de sus propias destrezas para compartirlas con otros bikers, cuenta Lucas “Chase” Khourian (19). Cerca de ellos un grupo de miembros de la tribu dark (oscuros) exhiben sus atuendos negros y sus cruces con reminiscencias medievales. Pero no por eso renuncian a los fotologs ni al uso intensivo de Internet, aclara Miguel Angel (18).
Fuente: Diario El Día de Argentina
Comments (0)
Publicar un comentario